Cuando realizas pequeños cambios de manera gradual puedes mejorar tu calidad de vida y salud. Aquí te ofrezco algunas prácticas que pueden ayudarte a lograr esas metas.

  • Alista tu lonchera: Encontrar comida sana en tu sitio de trabajo o estudio puede resultar difícil. Pero cuando eres tú el que prepara la comida, tienes el control de los ingredientes, el método de preparación y la porción. Tres elementos que te pueden ayudar a reducir el azúcar, sal y calorías que consumes en tu dieta.
  • Restringe las bebidas azucaradas: Reemplazar sodas, bebidas deportivas, jugos y otras bebidas por agua, es una manera sencilla de mejorar tu salud y peso. Muchas de estas bebidas contienen 100 o más calorías por porción. Cuando reduces 100 calorías diarias, sin realizar ningún otro cambio, puedes perder 10 libras al año.
  • Busca cualquier excusa para moverte: el ejercicio mejora tu salud, estado de ánimo y figura. La idea es encontrar un deporte que te agrade y quieras mantener a largo plazo. Algunas actividades divertidas son bailar, practicar zumba, crossfit, volibol en la playa o montar bicicleta.
  • Se más aventurero en la cocina: Una manera fácil de mejorar tu dieta es cocinando más verduras. Si no sabes cómo cocinar un vegetal, busca recetas en el internet, mira shows de cocina o toma clases de cocina
  • Practica el hermoso arte de comer intuitivamente: la mayoría de personas que comen rápido e inhalan grandes cantidades de comida, lo hacen al frente del computador, televisión o celular. Comer sin distracción, despacio y saboreando cada bocado de comida es la clave para reducir pulgadas de tu cintura. Al prestar atención a tus comidas le das chance a tu cerebro de registrar los signos de llenura.
  • Dormir, dormir, dormir. Nada puede reemplazar una buena noche de sueño, ni una pastilla, ni bebida, ni comida. Cuando descansas suficiente, para algunas personas son 7 horas, mientras que otras necesitamos hasta 9 horas, hacemos mejores decisiones a la hora de las comidas. No dormir promueve la creación de hormonas que aumentan el apetito por comidas grasosas y azucaradas.
  • Combate el estrés. El estrés excesivo nos puede llevar a comer desmesuradamente, a no dormir o a no tener energía para hacer ejercicio. Si quieres ganarle a la ansiedad, estrés y angustia, practica yoga, meditación o Tai Chi. Es mejor cuando se practican a diario.
  • Consume más alimentos en su estado natural. Alimentos tales como: granos integrales, pan de centeno, quinua o maíz contienen vitaminas del complejo B que ayudan a convertir lo que comes en energía. Con energía puedes cocinar, empezar ese régimen de ejercicio que tanto deseas y alistar tu lonchera. Asimismo, los granos integrales, leguminosas, frutas y vegetales te dan fibra que te ayudan a controlar tu apetito y las tentaciones que encuentras en cada esquina.