Cuando los padres presionan a sus hijos a comer, aunque lo hacen con las mejores intenciones, obligarlos puede llevar a grandes consecuencias y para nada buenas.

Cuando tu niño se ve forzado a comer, él no va a poder confiar en su cuerpo para reconocer y responder adecuadamente a las señales internas de hambre y saciedad. Ponte en sus zapatos, ¿te gustaría que te forzaran a comer algo que no te gusta?

A si mismo, recuerda que los bebes nacen con la habilidad innata de saber como y cuanto comer. Lo mejor que puedes hacer como padre o madre es enseñarlos con su ejemplo. Tu eres el mejor modelo para seguir. Cuando comes despacio, disfrutas la comida y paras cuando estas lleno, tu hijo aprenderá y seguirá tus pasos. Entre menos le des cantaleta para comer, más dispuestos estará tu hijo a probar y comer nuevos alimentos.

Ten en cuenta, que es normal que el apetito de los niños cambie día a día. Este va a depender de varios factores entre ellos: los momentos de crecimiento, en el que su apetito aumentara para compensar las calorías necesarias. Igualmente, el apetito dependerá de su actividad física, los días que hace ejercicio con seguridad tendrá mas apetito. Es también corriente que sus preferencias cambien con el tiempo, no se te haga extraño que por meses quiera comer arroz y frijoles y de repente no lo quiera ni oler.

¿Que puedes hacer para animarlos a comer? Prueba estos tips:

• Ponles queso derretido a vegetales y otras comidas.
• Ofréceles alimentos nuevos con otros que le gusten o estén familiarizados.
• Sirve un alimento de distintas maneras. Por ejemplo: dales una fruta cruda o ponla en un batido con leche y nueces.
• Respeta sus señales de llenura. Pregúntales mejor, si les gusto o disfruto ese alimento o comida.