La incertidumbre causada por esta pandemia puede afectar nuestras decisiones a la hora de comprar comestibles para nuestra familia.
Aquí te ofrezco algunas recomendaciones:

Los alimentos no perecederos son una buena idea, pero hasta ahora se asegura el suministro de alimentos frescos. Al comprar estos últimos, hazlo en cantidades prudentes que tu espacio de almacenamiento lo permita.
Ten en cuenta de no hacer una compra exagerada ya que no es sostenible ni solidario hacerlo. Estamos juntos en esto y nos mantendremos sanos al concientizarnos que nuestras decisiones afectan nuestra comunidad.

Selecciona alimentos frescos que se puedan mantener seguros en el refrigerador o congelador: vegetales, carnes, pescados y mariscos. Las verduras y hortalizas que han sido previamente cocidas como son la berenjena, brócoli, calabacín, champiñones y otros Se pueden congelar.

Compra productos secos tales como frijoles, lentejas, pastas, semillas, nueces, frutas y verduras desecadas, cereales y elige las versiones integrales (quinoa, amaranto, avena).

Opta por alimentos congelados: vegetales, legumbres, pescados, mariscos, productos de mar y carnes. Limita y mejor evita croquetas y otros productos de Panadería que carecen y no te aportan los nutrientes que necesitas para mantener tu sistema inmunitario fuerte.

Al comprar productos perecederos tales como: lácteos fermentados (yogur, kéfir, quesos, requesón), huevos, verduras que no se pueden congelar como la lechuga, frutas como la banana, solo compra suficiente para tus necesidades y la de tu familia. Ahora más que nunca, planea tu menú de la semana y haz una lista antes de salir al supermercado.